Casi uno de cada dos argentinos de entre 18 y 29 años atraviesa condiciones de vulnerabilidad social, según un informe elaborado por investigadores de la Universidad de Buenos Aires (UBA). El estudio, basado en 1.002 encuestas presenciales realizadas entre diciembre de 2025 y enero de 2026, revela que el 48,9% de los jóvenes enfrenta dificultades económicas, laborales y educativas, con un fuerte impacto fuera del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde reside el 73% de los casos relevados.
El informe de la UBA advierte que casi uno de cada dos jóvenes argentinos enfrenta condiciones de vulnerabilidad social – Foto: Brian Lundquist / Unsplash
El informe detectó un nuevo grupo de exclusión: los “Triple Ni”
La investigación, desarrollada por un equipo del Ciclo Básico Común (CBC) en el marco del Proyecto de Investigación y Desarrollo en Áreas Estratégicas (PIDAE-UBA), identificó un fenómeno que preocupa especialmente a los especialistas: el denominado grupo “Triple Ni”.
Se trata de jóvenes que no estudian, no trabajan y tampoco buscan empleo. Representan aproximadamente un tercio del universo de jóvenes vulnerables y, según el director de la investigación e investigador principal del CONICET, Juan Cruz Esquivel, conforman un sector con un fuerte nivel de aislamiento social.
El estudio también señala que el desempleo alcanza al 30,6% de los jóvenes relevados, aunque solo cuatro de cada diez personas sin trabajo continúan buscando activamente una oportunidad laboral.
Trabajo precario, educación incompleta y dificultades para llegar a fin de mes
Aunque el 70% de los encuestados tiene algún tipo de empleo, la mayoría trabaja en condiciones de informalidad o precariedad. Las principales actividades corresponden al comercio, la construcción y las tareas de cuidado.
La falta de empleo formal repercute directamente en el acceso a derechos básicos. El informe muestra que el 78% carece de obra social o cobertura privada de salud y depende exclusivamente del sistema público.
En materia educativa, seis de cada diez jóvenes vulnerables no finalizaron la escuela secundaria. Apenas el 32,8% logró completar ese nivel y solo el 6,7% cursó estudios terciarios o universitarios.
A pesar de estas dificultades, el 87,5% considera que continuar estudiando mejoraría sus posibilidades de construir un futuro con mayor estabilidad.
En el plano económico, el 57% afirmó que sus ingresos no alcanzan para cubrir los gastos hasta fin de mes, mientras que casi la mitad vive en hogares integrados por cinco personas o más.
La salud mental también aparece entre las principales preocupaciones
El relevamiento refleja un deterioro significativo del bienestar emocional de los jóvenes vulnerables.
Más del 70% aseguró sufrir nervios o ansiedad de manera frecuente. La mitad manifestó sentimientos de desgano o depresión, además de dificultades para dormir y una tristeza persistente.
Otro dato que preocupa es que el 30% reconoció tener dificultades para controlar el consumo de alcohol, cigarrillos o drogas, una problemática que, según los investigadores, aumenta en los sectores con mayores niveles de vulnerabilidad.
Pese a este escenario, las expectativas de progreso continúan presentes. Conseguir un empleo o mejorar el actual aparece como el principal objetivo para el 31,9% de los jóvenes consultados, mientras que el 29,8% aspira a acceder a una vivienda propia. Formar una familia quedó relegado y solo fue señalado como prioridad por el 4,8% de los encuestados