El fin de semana pasado Montevideo fue epicentro del encuentro político centroizquierdista de América, en el Tercer Congreso Panamericano, un foro parlamentario con un centenar de referentes de 15 países de la región.
Montevideo fue sede del Tercer Congreso Panamericano con críticas a EE.UU. y llamado a la integración. Más de 150 líderes progresistas de 15 países se reunieron para articular una agenda común para la centroizquierda continental, en un contexto adverso marcado por victorias conservadoras en Chile, Perú y Colombia.
Las críticas a la administración de Donald Trump fueron el eje transversal de las intervenciones. El congresista demócrata Jesús Chuy García acusó a su país de “socavar la soberanía y la democracia” en la región, mientras que el senador brasileño Humberto Costa alertó sobre injerencia en las elecciones de octubre.

El expresidente colombiano Ernesto Samper denunció una “fascistización” de las relaciones bilaterales y afirmó que “nunca había sido tan importante” la integración regional.
El expresidente chileno Gabriel Boric, uno de los oradores centrales, citó a José Mujica para pedir “coherencia” y “ver los grises”. En un gesto de autocrítica, afirmó que la izquierda debe condenar la intervención de EE.UU. en Venezuela, pero también reconocer que “Maduro se había robado las elecciones”.

La vicepresidenta uruguaya Carolina Cosse reivindicó el rol de la política frente a la “desesperanza” y señaló que “la historia no está escrita en piedra”.
En el coloquio Esto es América, realizado en el Teatro Solís, el gobernador bonaerense Axel Kicillof advirtió que existe “una inmensa estafa” respaldada por un “aparato de propaganda y difusión” que busca presentar al presidente Javier Milei como un modelo para otros países, algo que calificó como una “calamidad” que pasa de ser una novedad a una realidad cada vez más preocupante.

Por su parte, la exvicepresidenta uruguaya Lucía Topolansky llamó a la integración regional y a “marcar la presencia de los pueblos” en un contexto de avance de la ultraderecha.
Los debates se organizaron en cuatro ejes: paz y multilateralismo; desarrollo sostenible e integración; soberanía digital; y bienestar y cuidados. La delegación uruguaya estuvo encabezada por el presidente Yamandú Orsi (ausente en la apertura), Cosse y Topolansky. Desde Argentina participó Kicillof junto a legisladores nacionales.

El congreso, fundado en 2024 en Bogotá, concluyó con el compromiso de seguir articulando una visión alternativa para el hemisferio. La elección de Montevideo, según el coordinador David Adler, responde a que “tenemos mucho que aprender de la sociedad uruguaya”.

Paralelamente al congreso, Kicillof concretó una agenda bilateral con el presidente Orsi, con quien suscribió acuerdos de cooperación en materia de investigación científica y políticas agroalimentarias. Los convenios, firmados con la Universidad de la República y la Unidad Agroalimentaria Metropolitana, buscan profundizar el intercambio entre la provincia de Buenos Aires y Uruguay en áreas estratégicas para el desarrollo productivo.
RR