15 de abril de 2021, Rosario, Argentina
CLIMA + CAMPO

Con la fuerza de nuestro suelo

08 de marzo de 2021

No resulta nuevo ni novedoso el hecho de que en la actualidad nuestra ciudad forma parte deuno de los bastiones productivos de la agroindustria a nivel nacional.

La generación distintiva del sector se apoya en los factores hídricos y climáticos de privilegio que posee nuestra región, junto a la diferencia comparativa que se sustenta en los recursos humanos como también por en los técnicos y tecnológicos. Resulta sencillo entonces identificar de forma veloz a la conjunción de factores que llevan a entender el fenómeno del pujante desarrollo del sector agro en las zonas de Rosario y el Gran Rosario, así como en tantas otras locaciones del vasto territorio santafesino.

Lo que si resulta todo un suceso para el presente dentro del sector en la región es la utilización de nuevas tecnologías de producción agrícolas basadas en la inclusión de fertilizantes orgánicos de última generación, que permiten  apelar a un desarrollo sustentable de la actividad desde los cuidados del suelo, junto con la capacidad de obtener mejoras sostenidas en el rendimiento a lo largo de las sucesivas cosechas. En esta nota abordamos los principales aspectos de este recurso.

La fertilización, esa herramienta fundamental 

El sustento que los cultivos necesitan por parte del suelo para favorecer su crecimiento y desarrollo no siempre proviene de la tierra. A veces la ayuda de factores externos resulta fundamental para que el proceso de producción se lleve a cabo, ya que las plantas necesitan de nutrientes esenciales tanto como de incorporación del agua y del aire en su ciclo vital.

Desde los tiempos de la antigüedad hasta el presente la definición misma del concepto de la agricultura se sostuvo mediante la capacidad de las distintas sociedades de mejorar, refinar y perfeccionar los procesos de abono en las superficies destinadas a la cosecha. Desde trozos de huesos, excrementos o cenizas de las épocas que hoy se estudian en los libros de historia hasta los métodos de alta precisión tecnológica de escala industrial desarrollados en la actualidad, la fertilización resulta ser la piedra fundacional en la que se apoya la actividad. 

En la actualidad la ciudad de Rosario se ha erigido como una de las referencias más destacadas a nivel nacional y regional en cuanto a la planificación de una estructura de desarrollo tanto urbana como rural que le otorga un papel central a la agricultura como motor económico destacado y como una llave hacia la planificación sustentable del espacio público y la participación de la sociedad en general dentro de distintos proyectos de índole comunitario.

Lo que da vida: el nitrógeno

Dentro de la fertilización utilizada para nutrir tanto a la tierra como a los cultivos hay algunos elementos que se destacan de manera vital por su importancia dentro del proceso. Y si a la hora de mencionar en las siembras aspectos tales como el desarrollo o el crecimiento resulta ineludible hacer referencia al potasio o al fósforo como motores, es imposible pasar por alto el rol que también ocupa el nitrogeno para plantas en la dinámica que permite el sustento de los cultivos.

El nitrógeno no es ni más ni menos que uno de los llamados nutrientes esenciales que todo cultivo necesita para poder subsistir y desarrollarse. La absorción por parte de las plantas del mismo se lleva a cabo de manera directa desde el suelo y se le llama mineralización. Y más allá de que los residuos propios en la tierra se presentan de manera orgánica, en muchas ocasiones las cantidades existentes no alcanzan para que los cultivos logren cubrir por sí mismos las exigencias nutricionales necesarias y es necesario recurrir a una fertilización nitrogenada asistida.

Cuanto lo sembrado posee un color devenido en amarillo en vez del verde característico en la mayoría de los cultivos, es porque se está en presencia de una deficiencia de nitrógeno que interrumpe la fotosíntesis. A este proceso se lo conoce como clorosis. 

Para evitar el daño en la siembra por esta deficiencia resulta conveniente que los productores analicen de manera previa las necesidades nutricionales tanto del suelo como de la siembra, además de realizar un abonado previo que permita apuntar a una estabilidad de la actividad.

Fuente: VocalesCM

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