27 de noviembre de 2020, Rosario, Argentina
DESPÚES

Cómo cambiará el mundo pospandemia

28 de octubre de 2020

El Covid-19 llegó para cambiarlo todo. No hay dudas de que el mundo no será el mismo después del paso del coronavirus. Aquí, cinco tendencias a tener en cuenta.

El Covid-19 llegó para cambiarlo todo. No hay dudas de que el mundo no será el mismo después del paso del coronavirus. Aquí, cinco tendencias a tener en cuenta.

1. Cambios en la geopolítica: se define una nueva globalización

Quiérase o no el mundo cambiará con el Covid-19. Este nuevo virus resultó la excusa perfecta para frenar el ascenso de China y el declive de la manufactura de Estados Unidos y Europa que venía sucediendo ininterrumpidamente desde 1990 hasta nuestros días. Estas estaban llegando a su punto máximo con las guerras comerciales entre Estados Unidos y China.

El éxito de los países asiáticos (abundancia de mano de obra, exención de impuestos en zonas francas portuarias, legislación laboral favorable para producir) en definitiva, “producir en otro lado porque conviene más” ya no será la regla dado que el mundo se moverá distinto. Así pues, el COVID19 reformulará el mundo en materia de fabricación, abastecimiento, comercio, aranceles, avances de la ciencia, impulsada por la geopolítica.

El cambio paradigmático será muy fuerte. Antes la tecnología acompañaba la producción, y partir de aquí la tecnología definirá la misma. Por lo tanto, todo lo que antes se hacía en los países asiáticos (por excedente en la fuerza laboral) comenzará a dejarse de hacer por estar apenas un paso atrás, en los avances científicos, aumentando considerablemente las tensiones geopolíticas relacionadas a los puestos de trabajo en el sector manufacturero, la privacidad, y la dependencia excesiva en suministros críticos (tecnología e industria farmacéutica).

2. La carrera tecnológica como ventaja estratégica sostenible

Ya no es la carrera espacial, o armamentística. El Covid-19 cambió las reglas estructurales en el consumo, el trabajo y nuestro uso de la tecnología. A partir de ahora son prioritarias las combinaciones de nuevas infraestructuras de comunicaciones, generación de datos, poder de proceso en la nube y ancho de banda.

El problema radica en que la tecnología subyacente no estaba preparada globalmente para lo que sucedió, generando una disrupción importante. Por un lado, la aceleración de tecnologías Moonshot que estaban en versión papel (La filosofía Moonshot toma la realidad como algo flexible, maleable. Las cosas han cambiado antes, y pueden volver a cambiar. Hubo un momento en que la idea de desplazarse por los aires en una máquina alada hubiera parecido una locura. Ahora viajar en avión se ha convertido en algo común y corriente).

¿Qué es lo que sucederá concretamente? No se sabe, pero lo que se tiene muy claro es que hay que solucionar 3 problemas fundamentales y simultáneos:

El de ganar supremacía tecnológica para obtener una ventaja competitiva nacional sostenible (ejemplo: vehículos autónomos, informática cuántica, agricultura vertical, etc.) que vuelva a balancear el poder industrial y político. El de solucionar a corto plazo las tendencias como el trabajo desde casa, el comercio electrónico y las actividades domésticas que tendrán una tendencia creciente ya que serán el sostén a largo plazo del mundo post - Covid 19. La limitación que surge del distanciamiento o la nueva movilidad que limitarán las plataformas de economía compartida, ya que requerirán un aumento de seguimientos de datos, vigilancia personal “invadiendo” cuestiones de la índole privada. Es decir, si nos movemos menos, la tecnología demandará más datos nuestros para poder operar, ubicarnos, y conocernos para suplantar a la vieja movilidad.

3. Nueva forma de vivir, nuevo contrato social

Al impactar en nuestra forma de vida, el COVID19 modifica la fluidez en cómo se hacen las cosas en una sociedad y por ende las funciones que tendrán los Estados. Los gobiernos dejaron de ser lo suficientemente buenos para velar por la seguridad, la desigualdad, la economía o la salud, y el virus funcionó como un catalizador de los errores del sistema mundial.

¿Qué implica lo anterior? Simple, si el sistema anterior no funcionó tan bien la nueva normalidad se orientaría a corregir este mal funcionamiento ¿Cómo? Con un nuevo sistema, con una orientación más hacia las personas o con tendencias populistas que mitiguen disrupciones sociales generadas por lo nueva forma de vivir. Es decir, la pandemia estaría marcando un hito en el cambio de la política mundial.

Si lo anterior es correcto, el nuevo mandato social será proteger más a “los ciudadanos”, y por ende ejercer una mayor influencia en las empresas en las que se vería mayor injerencia estatal para casi todas las cuestiones empresariales.

No sería por una cuestión ideológica, sino que la tecnología al dejar de ser sutil para ser vital, terminaría siendo una cuestión de Estado, en dónde ninguna empresa grande o chica podría realinearse sin asistencia por temas económicos o por regulación. Claramente, dicha tendencia es poco probable que se invierta y por lo tanto, más temprano que tarde generaría un nuevo debate sobre el derecho de las personas, la privacidad, y el nuevo rol que tendría el Estado.

4. Salud: nueva riqueza para Inversión Responsable

En la realidad del post-COVID19 el bienestar social, económico, o de cualquier otro tipo, se basará en tener una población saludable y por ende productiva. Hasta ahora los sistemas de salud pública no eran importantes para los inversores en cuanto a RSE, pero el virus amplificará la importancia de la atención sanitaria, su función social, y acelerará las presiones públicas mundiales en cuestiones de salud, medicamentos (dónde se producen éstos), resistencia a los antibióticos, prevención de futuras pandemias, etc.

Aquí también, la tecnología jugará un papel vital puesto que implicará sistemas de prevención y atención más eficiente donde el Big Data y la telemedicina serán importantes para la protección de la población y en los tiempos de reacción ante eventuales desestabilizaciones sanitarias.

5. Nuevo consumidor: "El Zoomer"

La generación Z (Gen Z: la generación que nació a fines de los ‘90 y el 2000) marcará la diferencia ya que están excepcionalmente preparados para la nueva era de interacciones tras la crisis de los coronavirus.

Aquí, los países que tengan mayor masa crítica, correlacionada con cierto poder adquisitivo, y algo de desarrollo, marcarán la diferencia en cuanto al consumo, ya que todos los mercados mutarán a dirigir ahí todos los productos tecnológicos y/o herramientas de comunicación. Las otras generaciones necesitarán aprender rápidamente de ello y cambiar sus hábitos de consumo.

Es decir, el cambio tecnológico dejará obsoleta a parte de la población en dónde el streaming, los medios sociales y el comercio electrónico serán mecanismos bisagra hacia la nueva dinámica mundial. En el corto plazo, las sociedades que estén mejor posicionadas en este sentido, serán las que tendrán potenciales mayores ingresos y una mejor resiliencia a largo plazo para salir adelante.

Las que no lo tengan, al contrario… se ralentizarán al punto de dar marcha atrás décadas de sacar a personas de la pobreza. Es que tendrán que buscar nuevos mecanismos para volver a incluirlas en la nueva dinámica de la economía mundial

Por Luis Ferraro Lara

Analista Económico, titular de Ferraro Lara & Asociados

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