23 de octubre de 2020, Rosario, Argentina
PANDEMIA

CUBA una vez más respondió: Decir Cuba es decir humanidad

21 de marzo de 2020

Transportaba 682 pasajeros y 381 tripulantes, con cinco casos positivos a la Covid-19, y otros 40 viajeros bajo sospecha de portar el nuevo coronavirus; motivos por los que fueron rechazados en varios puertos del Caribe desde finales de febrero.

El crucero MS Braemar atracó el miércoles a las 07:00 a.m. en el puerto de Mariel, ubicado a 45 kilómetros al oeste de La Habana, para iniciar el traslado de sus pasajeros hacia Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, en cuatro vuelos chárter, como resultado de los acuerdos entre los gobiernos cubano y británico.

Transportaba 682 pasajeros y 381 tripulantes, con cinco casos positivos a la Covid-19, y otros 40 viajeros bajo sospecha de portar el nuevo coronavirus; motivos por los que fueron rechazados en varios puertos del Caribe desde finales de febrero.

El programa de viaje del crucero ms Braemar, al zarpar el 13 de febrero rumbo a Cartagena, Colombia, y visitar varias ciudades caribeñas, nunca contempló pisar suelo cubano, probablemente por el temor a las criminales sanciones económicas extraterritoriales que desde hace casi seis décadas el Gobierno de Estados Unidos  aplica contra Cuba, impidiendo el normal entendimiento de la Mayor de las Antillas con el concierto de países de la comunidad mundial.

Para la administración de Donald Trump, atracar en un puerto de la Isla es un hecho punible, merecedor de multas irracionales.

Sin embargo, fue precisamente el Gobierno cubano el único que respondió al pedido humanitario del Ejecutivo británico, en representación de los pasajeros y armadores del ms Braemar para facilitar su regreso vía aérea hacia esa nación europea y salvarlos de un destino incierto, que bien pudo ser fatal.

Cuba una vez más respondió, serena y solidaria, cuando se le necesitó en esta situación extraordinaria que amenazaba la vida.

El atraque en el puerto cubano ocurrió cumpliendo con las medidas sanitarias establecidas por la Organización Mundial de la Salud (oms) y el Ministerio de Salud Pública (Minsap).

EL DESEMBARCO DE LOS PASAJEROS

En el horario del mediodía comenzó la compleja operación humanitaria del descenso de los viajeros a bordo de la imponente embarcación de ocio y recreo, y seguidamente se inició su traslado vía terrestre hacia la terminal aérea número cinco del aeropuerto internacional José Martí, donde los aguardarían cuatro aviones, uno de los cuales se dedicó por entero a los pacientes de la contagiosa enfermedad.

El capitán Ramón Castillo Carbonell, director de la empresa Prácticos de Puertos de la República de Cuba, y a cargo de la operación de entrada y atraque del crucero, ofreció declaraciones sobre las maniobras, que desarrolló este equipo de especialistas en menesteres marítimos, e hizo énfasis en que se adoptaron todas las medidas de protección, de acuerdo con los protocolos de seguridad establecidos por el Minsap.

Castillo Carbonell señaló que el personal, que entró en contacto con el navío, se acogió a las estrictas medidas de bioseguridad, que amerita una situación de esta índole, y recalcó que la maniobra resultó exitosa, porque el personal estaba preparado y porque actuó en un puerto seguro, como es el de Mariel.

Asimismo, acotó que, durante el ejercicio de evacuación, con sus tres formas de transporte: marítima, terrestre y aérea, se aseguró a los operarios que intervinieron en el movimiento de los cruceristas hasta su destino final, y que el trayecto se planificó minuciosamente para evitar el contagio.

«Se nos pidió hacer una operación humanitaria, segura y rápida. Sobre esas tres premisas se diseñó el plan que estamos cumpliendo esta mañana», aseguró a la prensa extranjera y nacional que se encontraba cercana al lugar de atraque.

Sobre las dos de la tarde, los pasajeros arribaron a los primeros ómnibus para ser trasladados, por grupos, al aeropuerto. La caravana estuvo compuesta, además de por los vehículos de Transtur, por grúas de asistencia en la vía, ambulancias y oficiales del orden público.

El objetivo fue impedir a toda costa roturas u otro incidente en el trayecto terrestre. Cuba no dejó ninguna brecha a la posibilidad de contagio durante el planeado ejercicio.

Asimismo, los tripulantes expresaron su gratitud desde el crucero, a través de las redes sociales como Twitter y Facebook.

«Todos deberíamos recordar lo que #Cuba ha hecho por nosotros, interviniendo cuando ninguno de los países y miembros de la Commonwealth británica en la región ofreció ayuda. Ahora hemos atracado en Cuba y desembarcaremos para vuelos a casa más tarde hoy. ¡Muchos twits de bienvenida de los lugareños, algunos de los cuales están aquí para saludarnos! #Braemar #Covid19», tuiteó Steve Dale, un pasajero del Braemar.

Desde cubierta, y mientras bajaban al puerto del Mariel, los turistas mostraron su agradecimiento a nuestro país. «Te quiero, Cuba», mostraba el cartel con el que descendieron del crucero algunos de ellos.

De acuerdo con los consejos actuales de la Salud Pública en Reino Unido, se precisó que estos turistas se debían autoaislar durante 14 días luego de su regreso a casa. Asimismo, la naviera Fred Olsen Cruise Lines informó que cualquier pasajero en condiciones que imposibiliten volar, recibiría apoyo y tratamiento médico en Cuba.

UN SENTIDO AGRADECIMIENTO

Según reportes de medios periodísticos, la víspera, el secretario de Asuntos Exteriores  del Reino Unido, Dominic Raab, agradeció ante el Parlamento británico el gesto de Cuba de permitir el atraque del crucero y de ayudar en la repatriación de los pasajeros.

A la terminal del Mariel también llegó el embajador de Reino Unido en Cuba, Antony Stokes, quien expresó: «Estoy muy agradecido con el Gobierno cubano por aceptar realizar esta operación».

A su vez, el diario local The Independent afirmó este miércoles que la decisión de las autoridades de la Isla caribeña era una «verdadera señal de solidaridad global».

Tras apuntar que la Mayor de las Antillas actuó de manera altruista ante la petición que le hizo su contraparte británica, el periódico destacó que no es la primera vez que el país antillano apoya al mundo ante una emergencia.

En ese sentido, recordó la participación de médicos cubanos en la lucha contra el ébola en África Occidental en 2014, y la atención que brindaron a las víctimas del terremoto de 2010 en Haití.

La compañía propietaria del crucero británico ms Braemar, reseña pl, agradeció hoy a Cuba por permitir el atraque del buque afectado por un brote de la Covid-19, y hacer posible el regreso de sus pasajeros al Reino Unido.

«En nombre de Fred Olsen Cruise Lines quisiera extender mi agradecimiento más sincero a las autoridades cubanas, al puerto de Mariel y al pueblo de Cuba por su apoyo», expresó el director administrativo de la naviera, Peter Deer, en un comunicado.

Tras recordar que otros países le negaron puerto a la embarcación después de confirmarse varios casos de la Covid-19 a bordo, el empresario resaltó que gracias a la generosidad de los cubanos, ahora los turistas y tripulantes pueden regresar a sus casas.

«Su apoyo no será olvidado. Desde lo más profundo de mi corazón, gracias», remarcó Deer.

 

Aeronaves de la British Airways trasladaron a los cruceristas hacia el Reino Unido, desde la Terminal Cinco del aeropuerto internacional José Martí. Foto: Ariel Cecilio Lemus

UNA DESPEDIDA SOLIDARIA

El despegue de un avión resulta emocionante y despierta la curiosidad de cualquier persona, pero en esta ocasión se trata de cuatro vuelos chárter de la aerolínea British Airways, que llevan de regreso a Gran Bretaña los pasajeros y tripulantes del ms Braemar, de la compañía Fred Olsen Cruise Lines.

Ellos se despidieron con sus manos levantadas, no solo de agradecimiento, sino por la solidaridad de un país que supo responder al llamado humanitario de personas que podían morir en altamar. Menos de 24 horas permanecieron en La Habana.

El primer vuelo partió a las 7:45 p.m. y el último casi en la madrugada, con los enfermos, sus acompañantes, más los que se mantuvieron bajo vigilancia epidemiológica y la mayor parte de la tripulación. Un número menor quedó en el barco para regresarlo a Europa.

Quizá algún día estos cruceristas europeos regresen a Cuba, visiten sus ciudades, caminen por sus calles y hasta saluden con un emotivo abrazo, e intercambien con este generoso pueblo que, acosado brutalmente como nunca antes por la principal potencia económica y militar del planeta, no pierde su sensibilidad, su solidaridad y humanismo, como nos enseñaron Martí y Fidel.

 

(Abel Reyes Montero y Nuria Barbosa León / Diario Granma)

Fuente: Diario Granma

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