11 de julio de 2020, Rosario, Argentina
Nombres propios

A días de sus asunción, Omar Perotti no dio a conocer aún su gabinete

18 de noviembre de 2019

Omar Perotti no dio a conocer aún su gabinete. Los pocos elegidos que se conocieron dan a entender que el gobernador los prefiere con trayectoria en la gestión pública. Pocos rosarinos entre los posibles ministros y casi nadie del kirchnerismo.

Por Orlando Chircaz

 

A 28 días de asumir la gobernación, Omar Perotti no dio a conocer quiénes serán los funcionarios que lo acompañarán en el gabinete y tampoco ha dado muestras concretas sobre cuáles serán sus primeras medidas al frente de la Casa Gris. La danza de nombres que ocuparán ministerios y secretarías parece un Prode deportivo y hay dirigentes que llaman a periodistas para decir que están convocados.

 

De todas formas, a juzgar por los nombres que hizo correr el propio peronismo, el gobernador electo prefiere a personas con trayectoria en la gestión pública provincial para iniciar su camino el próximo 11 de diciembre. Los otros dos elementos políticos que también se pueden observar es que hay pocos rosarinos entre los posibles ministros y es muy sonora la ausencia de dirigentes del kirchnerismo duro.

 

Así las cosas, para evitar las operaciones cruzadas en el PJ, el perottismo aclara que nadie habla por Omar y que solo Mirabella, algo el presidente del partido Ricardo Olivera, está a cargo de conversaciones específicas sobre el futuro gobierno. Con ese nivel de concentración política es obvio que aparecen molestias porque todos en el justicialismo sienten que aportaron mucho a la victoria del 16 de junio y pocos fueron convocados.

 

Hasta ahora, se mencionó que Walter Agosto se hará cargo del Ministerio de Economía. Ese mismo cargo –en realidad era de Hacienda– ocupó en el último gobierno justicialista de Jorge Obeid. Agosto y Perotti son contadores, amigos, y el rafaelino incluso ha parado en la casa del santafesino en Capital Federal, donde ganó un concurso en el Congreso Nacional en el área presupuestaria.

 

Ese compromiso era el que lo hizo dudar de volver a la gestión provincial, pero todo indica que aceptó el ofrecimiento. Luego aparece el nombre de Esteban Borgonovo como ministro de Gobierno, recordado por haber recortado la cantidad de concejales de Santa Fe y Rosario. La llamada Ley Borgonovo tenía por finalidad achicar “el gasto político” luego de la época donde se gritaba que se vayan todos.

 

El ex funcionario de Carlos Reutemann (1999-2003) siempre fue muy cuestionado por aquella norma, que se aprobó con la mayoría automática que tenía el peronismo en la Legislatura y que en las dos ciudades más grandes de la provincia fue interpretado como una clara violación de las autonomías municipales. Por otra parte, provincia realmente nunca achicó su gasto político.

 

Un hombre de confianza de Perotti, como Daniel Costamagna, será el ministro de la Producción. Roberto Sukermann irá a Trabajo y Carlos Parola a Salud, cargo que ocupó durante la última gestión de Carlos Reutemann. Asimismo, Danilo Capitani estará en Desarrollo Social, junto a varios dirigentes justicialistas de Santa Fe y de Rosario, como para apuntalar el vínculo con esos dos distritos.

 

Luego, entre los rumores, figura que Carola Nin podría ser la ministra de Cultura, aunque también se la menciona a la actual diputada Claudia Giaccone. Ese mismo nombre figura, en otra especie que circuló, como ministra de Educación, siendo subsecretario del área el profesor Víctor Debloc, quien ocupó el mismo lugar cuando Adriana Cantero fue ministra de Jorge Obeid.

 

Como ya lo publicó Cruz del Sur, el rafaelino espera que Rubén Ascúa acepte ser el ministro de Educación. Contador especializado en pymes y docente universitario hace tres años quedó en el ojo de la tormenta porque por pedido de Perotti el presidente Mauricio Macri lo puso a cargo de la Universidad Nacional de Rafaela, para reemplazar al dirigente kirchnerista Oscar Madoery.

 

En materia de seguridad, donde se prometió la paz y el orden, sigue siendo Marcelo Saín el único nombre que circula entre los diversos sectores del PJ. Esta semana había sonado Sergio Berni y Gustavo Petersen, subsecretario de Seguridad de Obeid, también en la misma estructura. Traferri y Rodenas son dos de los que más se oponen a la designación de Sain, ex jefe de la Policía Aeroportuaria y hoy a cargo del Organismo de Investigación del Ministerio Público de la Acusación (MPA).

 

En Justicia, que podría ser solo una secretaría en lugar de ministerio, estará Gabriel Somaglia. Este abogado santafesino fue subsecretario de Justicia hasta 2007 y tuvo una directa participación en la definición del “Plan Estratégico para la Justicia santafesina”, que fue la génesis de la reforma judicial, hoy vigente. Fue conjuez en causa federal de terrorismo de Estado y estuvo abocado a su profesión durante los últimos años.

 

Para Comunicación quedó confirmado en el cargo Miguel Altamirano. Ex funcionario del nacional en los 90, secretario de José Luis Manzano, fue muy cuestionado en otras épocas por trabajadores de Prensa. En 2010, durante el recordado paro del diario La Capital, siendo el encargado de las Relaciones Institucional del Diario UNO de Santa Fe, permitió que el periódico se edite allí para tratar de romper la unidad de los trabajadores.

 

En esa estructura de Comunicación Social también figura Leo Ricciardino como vocero de Omar Perotti. Además, la integrante de H.I.J.O.S., Lucila Puyol, se quedaría con la Secretaría de Derechos Humanos. En los últimos días también empezó a sonar el nombre de Silvina Frana como secretaria de Vivienda, pero una calificada fuente del PJ dijo que si agarra es como ministra de Infraestructura.

 

Ese mismo dirigente explicó que Perotti quiere modificar la Ley de Ministerios y buena parte de las tareas que hoy están en el área de Obras pasarían a Infraestructura. En el perottismo creen que, si María Eugenia Bielsa se convierte en ministra nacional de la Vivienda y el Hábitat, nada mejor que Frana para coordinar esa tarea en Santa Fe porque se encolumna en ese sector del PJ. Aún no aceptó.

 

Por último, Rubén Michlig sería el secretario general de la Gobernación y Marcelo Terenzio el fiscal de Estado. Luego hay una docena más de nombres en danza para participar en lugares que no se mencionan. Entre otros, Alberto Joaquín, Arturo Gandolla, Osvaldo Miatello, Alejandro Grandinetti. “Hay nombres que nunca fueron tirados arriba de ninguna mesa, pero figuran en todas las notas periodísticas”, dijo un perottista que trabaja en Diputados.

 

Bloques y reacomodamientos

 

En la Legislatura tampoco se conoce sobre cuáles serán los primeros movimientos del rafaelino: qué proyectos priorizará parar que se traten en sesiones extraordinarias, si aprobarán el presupuesto 2020 tal como lo mandará Miguel Lifschitz o intentarán modificaciones, qué comisiones pretenderá conducir a través de sus dirigentes más cercanos y quién o quiénes serán sus ojos en ambas cámaras.

 

Por ahora, los únicos movimientos fueron armar un bloque propio en el Senado con los futuros legisladores Marcelo Lewandowsky (Rosario) y Marcos Castelló (La Capital), además de Alcides Calvo (Castellanos), mientras negocian con otros representantes departamentales para que abandonen el sector de Armando Traferri, con quien el gobernador electo está “muy enojado”.

 

Ese malestar tiene una explicación: Perotti les dijo que el acuerdo con todos los sectores internos del peronismo terminó el 16 de junio y que tiene amplias facultades para formar su gabinete sin tener que cumplir con cuotas de poder. A todos les recordó que no se metió a armar listas en sus departamentos, poco y nada en Diputados, y menos que eso en ciudades y pueblos. Ahora quiere que lo dejen elegir a él.

 

Traferri y varios más no están conformes con esa lectura política porque entienden que lo ayudaron a ganar y sin ellos era cantada la victoria del FPCyS. Muestran los números de las elecciones y lo comparan con otros procesos electorales, mientras la vicegobernadora electa Alejandra Rodenas evita por todos los medios quedar atrapada entre su sector político (el de los senadores) y el futuro gobernador.

 

Igual, no todos sacaron a relucir en público su enfado, por ahora, aunque la ausencia de conversaciones genera ruido. Hay dirigentes justicialistas que consultan a los periodistas parlamentarios qué saben de la conformación del gabinete y lo buscan a Roberto Mirabella (principal operador de Omar Perotti) para hablar; a todos les dicen que esperen novedades.

 

“Espero que no nos enteremos por los medios”, dijo un ex legislador peronista en estricto off y remarcó que “falta diálogo e información sobre cómo será el arranque del gobierno peronista”. Además, dijo que es difícil defender lo que no se conoce cuando hay “poca apertura” y que es “incorrecto” creer que discutir los temas le quitan fuerza a la figura del nuevo gobernador.

 

“Hoy las indefiniciones son totales. Nadie sabe qué tiene que hacer el 11 de diciembre cuando lleguemos a la Casa de Gobierno y eso de echarle la culpa de todo al socialismo va a servir en el comienzo pero no te exime de responsabilidades. Ojalá haya una mayor apertura y en el peronismo entiendan que para gobernar se necesita de todos”, concluyó este dirigente que tiene más expectativas con integrar el gobierno de Alberto Fernández que quedarse en Santa Fe.

Fuente: Cruz del Sur

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