| "Mundo privado" |
Un nuevo libro refleja la vida de los jóvenes de countries

13/04/2007 - Se trata de “Mundo privado”, de la periodista Patricia Rojas, que reúne 66 historias de chicos de entre 14 y 19 años que viven en barrios privados. En él, la autora busca reflejar un "fenómeno cultural de proporciones que no tiene más de veinte años y sigue en constante crecimiento”. |
por Mora Cordeu
"Mundo privado", libro de la periodista Patricia Rojas, reúne 66 historias de jóvenes cuyo común denominador es vivir en un country, ese fenómeno habitacional nacido en los años 80 y que se multiplica hoy en casi todo el país transformando la trama cultural urbana.
Autora de "Chicos del fondo", que cuenta historias de jóvenes marginales, Rojas enfoca ahora "desde adentro" lo que pasa con aquella franja etaria entre los 14 y 19 años cuyas familias de buen pasar económico han elegido vivir en un country o en un barrio cerrado.
"Después del primer libro, me quedó la sensación de que es fácil conmover con historias de chicos carenciados, así que decidí encarar una investigación con chicos de las mismas edades pero con todos los recursos", contó la autora en una entrevista con Télam.
Estas historias se entrelazan desde un primer momento con un "fenómeno cultural de proporciones que no tiene más de veinte años y sigue en constante crecimiento.
Encontré que no sólo hay hijos de familias de clase alta, la mayoría son de una clase media cuya estabilidad se vio afectada por la crisis de 2001".
"Es increíble la cantidad de veces que los chicos cambian de colegio, sus padres de empleo, pero lo más traumático es el quiebre cultural: lo que significa el paso de un chico del barrio al country. Ellos todavía tienen una gran carga de fragilidad y muchas veces de la noche a la mañana pasan de un lugar de pertenencia a sentirse en medio de la nada", subrayó Rojas.
"En esas edades hay una percepción del country como una gran jaula o una cierta conciencia de vivir en un paraíso artificial, totalmente uniforme. El adolescente comienza a cuestionar esa realidad en la que se haya inmerso y son años fundamentales en la vida de ellos", consideró.
No es un libro crítico, explicó la autora, "porque no son chicos que eligieron vivir allí y la paradoja es que los padres en numerosos casos hacen un enorme esfuerzo por ellos".
"El terreno en un barrio cerrado se ofrece con facilidades, por lo general es más económico que en la ciudad, pero después la construcción de la casa debe cumplirse en determinados plazos y hay gente que la termina vendiéndola o vive endeudada -acotó-. Bajo la publicidad de una mayor seguridad -hoy puesta en cuestión- y un contacto cercano con la naturaleza, la tendencia se reafirma con mayor fuerza".
Al calor de los testimonios, surge el temor por la inseguridad de afuera, un miedo por la ciudad que le transmiten sus padres. "Una chica cuenta que cuando van a Bella Vista, donde vivían antes, le piden que no baje de la camioneta. Aunque desde la seguidilla de asaltos de enero en los countries hay una especie de resignación frente al tema".
Otra variable, que aparece de forma reiterada en el discurso de los chicos "es el hecho de no poder incorporar la diversidad, la desconocen en un ambiente homogeneizado, sin estridencias de ningún tipo. Esto provoca angustia y la angustia agudiza los problemas con el alcohol, las drogas, o los desmanes juveniles dentro de los barrios cerrados".
El contacto de la naturaleza, uno de los caballitos de batalla de las propagandas pro-country se desdibuja en algunas historias. Uno de los entrevistados le pide a Rojas que sigan conversando en un enorme espacio vidriado, en el que hay aire acondicionado, y no bajar hasta el río ’porque está lleno de mosquitos’.
"El afuera es algo amenazante, en muchos countries no hay nada alrededor donde el chico pueda ir, no conocen lugares cercanos y tampoco los padres tratan de conocer el entorno. Si tienen que salir van a la capital", mencionó Rojas.
A esto se suma la falta de libertad, hay toda una serie de normas a las que se someten los que aceptan vivir en un country: no se puede estar con el torso desnudo; no se puede colgar la ropa en cualquier parte, solo en determinados sitios; no podés tener una casa que rompa la armonía del conjunto, entre algunos de los más comunes requisitos.
En el libro se va delineando a través de la mirada juvenil "una nueva manera de convivencia social, donde las diferencias sociales se contraponen de manera brutal".
"Estan los propietarios de esas viviendas y por el otro caminan por ese espacio sin veredas -a diario o semanalmente- un ejercito de mucamas, cocineras, jardineros etcétera para trabajar allí. Una forma totalmene regresiva y diferenciada a los cruces que se dan en una ciudad abierta", señaló la autora.
"Los chicos saben que afuera sus pares piensan que los jóvenes que viven en un country son unos boludos. Vi como se sentían discriminados -comentó Rojas-, tienen verguenza. Dicen: ’vivo en Berazategui’, no en Abril o vivo en Moreno, no en San Diego. Muchos esconden donde viven". |
Fuente: Télam |
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